Ayer jugamos a dar vueltas sobre nosotros
mismos y a marearnos. Al final mi hermana me asustó y me di un golpe con el
canto del armario. Tenía un corte muy grande en la cabeza y al tocarlo empezó a
salir sangre a borbotones. Mi madre se puso histérica y se puso a llamar por
teléfono. Al poco vino Alberto y nos llevó en coche al hospital.
Allí un señor muy simpático me rapó un poco
de pelo y me cosió, según me decía. Se ve que te cosen como hace mi madre con
los bajos de los pantalones.
Ayer estuve muy afectado y preocupado con el
corte, pero parece que no es grave porque están todos muy tranquilos en casa.
Jaime el mayor dice que desde que nos
rasuraron esa zona que no le ha vuelto a salir el cabello.
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