Día decimoquinto o el corte

Ayer jugamos a dar vueltas sobre nosotros mismos y a marearnos. Al final mi hermana me asustó y me di un golpe con el canto del armario. Tenía un corte muy grande en la cabeza y al tocarlo empezó a salir sangre a borbotones. Mi madre se puso histérica y se puso a llamar por teléfono. Al poco vino Alberto y nos llevó en coche al hospital.
Allí un señor muy simpático me rapó un poco de pelo y me cosió, según me decía. Se ve que te cosen como hace mi madre con los bajos de los pantalones.
Ayer estuve muy afectado y preocupado con el corte, pero parece que no es grave porque están todos muy tranquilos en casa.

Jaime el mayor dice que desde que nos rasuraron esa zona que no le ha vuelto a salir el cabello.


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