Como hoy era fiesta vino mi primo y sus
padres a comer a casa. Resulta que la cosa acabó mal, porque jugando con mi
hermana y mi primo, éste ingirió un bote de agua con jabón que le había dado yo
diciéndole que era un refresco. Mi primo puso caras muy raras, se puso a llorar
y se fue corriendo a chivarse. Mi padre se enfadó mucho y decía que “para
envenenarlo” y cosas parecidas.
Al poco la cosa se calmó y nos pusimos a
jugar con unas perchas. La cosa también acabó mal porque mi primo me metió el
gancho de la percha por la boca y me entraron arcadas. Entraron mis padres y
los suyos y se lió de nuevo, aunque esta vez decían “para matarlo” y cosas así.
Al final se ve que no tenía nada grave, aunque aún me duele la garganta y Jaime el mayor sueña con perchas
asesinas de vez en cuando.
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