Hoy hemos estado en casa de Alberto y hemos
jugado con su hija Laura. Laura tiene un pelo muy largo y liso y los ojos muy
grandes. Es más mayor que yo, pero no sé, creo que me gusta. También sonríe
mucho.
Nos aburríamos y decidieron, Laura y mi hermana,
que me vestirían de niña. Así que me pusieron ropas de Laura y me pintaron la
cara con cosas de la madre de Laura.
Me gustó mucho tener la cara de Laura muy
cerca cuando me pintaba los labios.
Se ve que al final la cosa hizo gracia y los
papás me hicieron fotos y todo.
Después oí que Alberto le explicaba a mi
padre algo sobre una caja de cerillas especial y una patente. Por lo visto,
había inventado una caja de cerillas que no dejaba la cerilla suelta o algo
así. El caso es que le decía que le habían propuesto una cantidad para
comprarle la patente pero que él lo rechazó, que podía ganar mucho más con el
invento.
Un día Jaime el mayor me dijo que la cagó
–según sus palabras- porque al poco se popularizó el encendedor a gas y lo de
las cerillas ya no interesaba tanto.
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