Día primero o los dinosaurios

Hoy he estado experimentando con unos prismáticos de mi padre. Desde el balcón he estado enfocando el edificio de enfrente y el patio del colegio. He descubierto que, según la inclinación del aparato respecto a mis ojos, puedo ver cosas que no están a simple vista. Veo como una superficie terrosa salpicada de rocas. También percibo una especie de planta de hojas finas y alargadas. Creo que los prismáticos alcanzan a ver cosas del pasado.

Después de la experiencia, me he acordado que un día me explicaron en el cole que en un tiempo remoto la Tierra no era como ahora. Era un lugar con muchos volcanes, mucha vegetación y animales muy grandes: los dinosaurios.
También recuerdo que, cuando era pequeño, mi hermana y mi primo me asustaron con el cromo de un dinosaurio. Me puse a llorar y me sentí muy ridículo. Pero es que era muy pequeño.

Me he planteado la posibilidad de la alternancia. Creo que ahora estamos nosotros y después estarán los dinosaurios. Después, de nuevo, nosotros y después, de nuevo, los dinosaurios. Y así siempre.

Cuando mi padre llegó de trabajar le pregunté si mi teoría era cierta. Me dijo que sí, que sí hijo.

No sé, pero me entra como una extraña tristeza. Me imagino desde mi balcón asomado por entre los barrotes, con la mirada perdida.
No estoy muy seguro de que después de los dinosaurios yo pueda volver a estar en mi balcón.



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