Día décimo o la anciana

Este mediodía, después de comer y de vuelta al cole, nos hemos encontrado de nuevo con el señor que grita a una anciana vestida de negro. La mujer se encoge y solloza. Nuestra madre nos da fuertes tirones y acelera el paso, supongo que para que no miremos tanto.

No me atrevo a preguntarle a mi madre que es lo que ha hecho la anciana, porque la veo como disgustada.
Un día me enteré que mis abuelos son los padres de mis padres, cosa que me sorprendió mucho porque pensaba que sólo los niños tenían padres. Entonces pienso ahora que el señor que gritaba era el hijo de la señora de negro, que le estaba devolviendo los gritos que le espetó aquélla cuando éste era pequeño.

Jaime el mayor me dijo más tarde que posiblemente fuera la suegra.



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