Este mediodía, después de comer y de vuelta
al cole, nos hemos encontrado de nuevo con el señor que grita a una anciana
vestida de negro. La mujer se encoge y solloza. Nuestra madre nos da fuertes
tirones y acelera el paso, supongo que para que no miremos tanto.
No me atrevo a preguntarle a mi madre que es
lo que ha hecho la anciana, porque la veo como disgustada.
Un día me enteré que mis abuelos son los
padres de mis padres, cosa que me sorprendió mucho porque pensaba que sólo los
niños tenían padres. Entonces pienso ahora que el señor que gritaba era el hijo
de la señora de negro, que le estaba devolviendo los gritos que le espetó
aquélla cuando éste era pequeño.
Jaime el mayor me dijo más tarde que
posiblemente fuera la suegra.
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