Día decimoctavo o el portero

Hoy también es fiesta y hemos ido a Mongat, donde mis abuelos y mi primo. Por la tarde hemos salido a jugar y nos hemos apuntado a un partido de fútbol que estaban preparando un grupo de niños de por allí. Me ha tocado jugar de portero y han marcado una línea con tiza en el suelo que decían era la portería. Yo me he puesto por detrás de ella, pensando que era el límite hasta donde me podía adelantar. Después de tres goles una niña me ha dicho que por qué no me ponía más adelantado, que tal y como me colocaba era muy fácil meterme goles. Así que le he hecho caso y me han criticado menos después de cada gol.
Terminado el partido hemos ido al parque y nos hemos sentado en los bancos y otros se han puesto a jugar con los columpios y el balancín. Una chica morena y alta, con el pelo muy largo y liso y los ojos muy grandes me decía cosas sobre su colegio y que se iba a marchar a otro país, y yo intentaba estar a la altura y hablar igual de bien que ella.
Ahora pienso que no me gustaría que se fuera a otro país porque me gustaría verla cada día.
Pienso que si se va la esperaré todo el tiempo que haga falta. Para siempre.


No hay comentarios:

Publicar un comentario